En esta mañana no se ven las montañas.
La niebla descansa sobre el paisaje
como un recuerdo que acecha.
Sigo pensando en ti a cada hora,
pero he decidido seguir adelante.
Puedo hablar de asuntos sin importancia,
volver a casa temprano,
cumplir con el guion de los días tranquilos
que a veces se viven sin ganas.
Y aun así, he decidido seguir adelante.
En casa todo parece en orden,
pero trabajo mirando de reojo por la ventana,
buscando una señal en el horizonte,
y solo encuentro el viento crudo del invierno.
No hay nada nuevo,
pero he decidido seguir adelante.
El frío se acerca con su forma de siempre:
la hierba cruje, el aire se congela,
y la piel insiste en acordarse del verano.
Ya no siento la luz del oeste en la cara,
ese calor que entonces me salvaba,
pero he decidido seguir adelante.
Mis amigos hablan de ti a veces,
con esa franqueza que afila navajas.
Dicen que hacíamos buena pareja
y guardan silencio después,
acompañándome en el duelo también.
No tengo nada que decir, solo que he decidido seguir adelante.