Que demasiada mierda(Zagal de gabás)

Que todavía mierda

que te encuentro aquí y allí, encima y debajo

menos en el andén

donde te ví por última vez.

Que la vecina me pregunta

y que yo solo tego fuerzas para decirle que has ido a por el pan.



Que tú familía no llama

que la mía miente

que ayer lloré y que no es la última

"que me calaste hondo, que ya ha echado raíces"

que el pecho se me queda pequeño

que me dueles

y más que tu no me duelas a mí

que "que te vaya bonito" es mentira

y que las mentiras se me escapan de entre los dedos.


Que siento no habertelo dicho antes

o tantas veces

que quizás te amo, pero solo un poco

que ayer me pase por tú casa

y curiosamente no estabas


Que hace dias que no te dedicaba un verso

y que hoy va para largo

que grito con el más largo de los silencios

que tengo frío, que te extraño, que me drogo,

que nadie me acuna como tu

que ya paro. Que demasiada huebra.

Una sola noche para demasiados sueños

Necesario fue para nosotros pasar una noche así

rodeados de alcohol, mujeres y rock&roll.

Decisión que corría por nuestras mentes muchos meses antes,

vivir una noche loca abrigados a el calor de un buen whisky de 7 euros el enjuague con hielo.

Cuántos caminos diferentes nos podían llevar a la ciudad prometida

y escogimos el más corto lleno de desvíos que nos hicieran volar.

Volar en un contexto muy diferente a la cruda realidad.

Volar pediendo el control. Soñar derrochando el control.


La carretera brindaba la oportunidad, a izquierda y derecha,

de marearnos con alguna camarera, que tú soñaste alguna vez

prendido a los encantos que en unos segundos te pudo ofrecer

detrás de la única barra del bar abierta al amanecer de un nuevo día de ensueño.


En un momento perdemos el desvío de vista,

nos miramos y nos decimos sin hablar: será mejor resignarnos a idealizar

a una mujer ilusión que nos dé la alegría que no dieron las de verdad

y en un minuto nos dejamos llevar por la música que nos acompañará el resto del viaje.



Tarareando las canciones entramos los últimos en la sala O.

rápidamente buscamos un sitio dónde desplegar nuestra rabia contenida.

Empieza el espectaculo.


Mientras suena la primera canción nos dejamos caer a la barra

dónde una camarera salida del mismo olimpo nos pregunta que será

Y pienso: lástima que ésto no haya hecho más que empezar,

alguien tendrá que venir a cogerme acabadas las existencias.


Cuento que la noche dejó paso a la locura durante la cuarta canción

y entonces ocurrió, tú te dejaste llevar agarrado a una guitarra imaginaria

y yo me puse a intimar con cualquiera que estuviera a menos de 5 pasos.


Qué más dará si la tonta de al lado me cuenta que está aburrida de pisotones.

Qué más dará que nuestra venus nos esté robando el dinero a "borbotones".

Qué más dará quedarse sin fuerzas a una hora tan prematura

que nos obligue a seguir soñando en un plano horizontal.

Mañana Dios ya dirá, hoy toca confundir la luz de la luna con el pecado..

Hoy toca entablar amistad con el Diablo...


El concierto se acaba pero nosotros necesitamos escuchar

esa canción, esa última canción que nos ayude a pasar los próximos días

con el calor de la noche aún corriendo por nuestras venas.

Aunque sea un pequeño R&R sentimos que la noche necesita también no ser de nadie.

Entonces me da por pensar en ti, el tiempo corre a favor de cualquier mujer

por qué da el toque, perfuma, perfila. El tiempo engaña a la conciencia

de saber que todo fue mal. El tiempo me engaña y me hace sentir que tú eras mucho más de lo que yo lograba abrazar con mis brazos.

Pero ahora ya que le voy a hacer,

sólo me queda dejarme llevar y cuando me dejo llevar es imposible echarte de menos.


La noche acaba pronto a las tres o más en cierto lugar cerca del río

en un piso muy vacío para dos tipos que empezaron a soñar muy temprano,

demasiado temprano para los demás.

Aunque seguro que para nosotros dos fue la noche más larga del año.


De vuelta a casa me digo, qué grandes son las noches en las que no se nota el frío, en las que en cada esquina encuentras a un amigo.....

Y qué necesario fue para nuestros sentidos tan hartos de sentir siempre lo mismo.



Algo nos debe la vida para regalarnos una noche komo ésa.


Quién me va a creer cuando digo que estoy en un momento difícil para el amor

Si ayer mismo hubiese jurado que no necesito más que una parte de ti para ser feliz .


Pues sí, colocado ante el altar me puse a jugar con nuestros sentimientos y por momentos creí poder conseguirlo tapándole los ojos a los remordimientos, pero no lo logré, y ahora mientras me pienso una buena penitencia dónde deje a un lado la inocencia recuerdo que aquí nadie le guarda el respeto a nadie y me dejo caer en la cuenta olvidando lo prometido.


Qué difícil es vivir el momento entre tanto intento por pensar en ti, en realidad ya no puedo negar que dentro de mí hay algo innegable.

Aferrado a la poco ilusión que me concede el pasado te pregunto…

Dime, dime…que se supone que haría alguien, ese alguien perfecto, ese alguien que su parte del vivir se lo deja a los demás.

Dime, dime por última vez si de verdad es la locura la que nos lleva a la cama o la frustración de haber fracasado estando de pie.

No lo intentes, es igual, no contestes más. No me haces ningún favor dándome la razón. Será mejor dejarlo así.

Yo no tengo valor para luchar y tu no conoces a nadie más


Innegable