No me interesa el amor
de bofetada anual
de lágrima de plástico azul
de vuelco domable
ni de callejón con salida.

Prefiero "que me deslumbres
no tengo suficiente con el cielo
de la costumbre"

No me interesa el amor
de verso comprado
de ricitos almerienses
de guión simple
ni de ruiseñor de karaoke.

Prefiero que me endulces la vida
en el infierno de los astados bizcos.

No me interesa el amor
sin fugas ni autostop
de vino caro y almidón
sin cruce de caminos
abstemio y glotón.

Prefiero que comparemos cicatrices
con el terreno árido del desierto cobijados por el sol.

No me interesa el amor
de mis padres ni de los tuyos
de hipotecas venteañeras
de sexo de cirujano y palabra bronca
de colchón para uno y sofá para el otro.

Prefiero dormir contigo en cualquier hotel
en las antípodas del mundo real y normal.

No me interesa el amor blando de esta casi/ciudad
de teatros unicolor y vistas al mar de mi pecera vacía
de calles sin improvisación y gitanos sin flamenco
de río flameado y castillo deconstruido
de universidad quincentenaria llena de incompetentes.

Prefiero volar contigo
sin necesidad de paracaidas
sin aeropuerto ni equipaje
sin mapa ni brújula
entre las nubes utópicas de mis sueños.


Eso si tú quieres, claro.

Rostro de vos. (Mario Benedetti)

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.

Sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición.

Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
Yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.

Y es una soledad
tan desolada.

"El arte, alivio entre la tiniebla". (Esquèria)

Shopenhauer va anotar: "Todo querer nace una necesidad, por consiguiente, de una carencia y, por lo tanto, de un sufrimiento". No m'atreveixo a qüestionar-ho. Però penso, que molts dels sentiments als que ens aferrem, neixen més aviat d'una terrible paradoxa. Hi ha persones que saben viure aprofitant cada minut sense sentir la necessitat de fer-se grans preguntes. N'hi ha d'altres que no deixaran mai de preguntar-se, i entre pregunta i pregunta, se'n va la vida. Si algú ara em preguntés que passa amb les postures intermitges diria que d' aquestes sempre n' he desconfiat. Si algun preguntaire arriba fins a aquesta pàgina li diré d`entrada que jo mai he cregut que l'art salvi de res. I ja no tinc tant clar que pugui alleugerir cap sofriment. Així que no cal que ens enganyem ni que ens mentim; el que de veritat importa és la vida a l'altre extrem de la pantalla. Malgrat tot, i posats a concedir-li algún benefici, crec que l'escriptura o qualsevol altra manifestació artística ens permeten o ens possibiliten accedir a una vida somiada. Ens faciliten l'accés a aquella part de nosaltres mateixos on arrela el conflicte entre el que som i el que en realitat desitjariem ser. Conscients de totes aquestes coses, aquesta illa no pretén ser un punt d'arribada, sinó només un espai de transició cap al "boirós oceà del món real".