Rastro y perfume

Ningún crimen es perfecto,
ni el de anoche ni el de ayer.
Todos dejan rastro, y perfume 
de seda llamando a tu puerta.

Todo delito merece un castigo
que equilibra la culpa y la pena 
con el placer, el pálpito y el vértigo.

No hay vuelta a la calma
sin el virus de la duda
acechando en tu ventana.

Tus ojos se abren al silencio
jaquecado. Respiras hondo.
Mañana, hoy no,
tu vida en pólvora explotará.

Luz y espera

¿Ves
este pañuelo blanco
colgando de nosotros?

Es la tregua que arrastramos.

Vuelo libre, solo si me quieres.
Volveremos cuando me dejes ir.

Y mientras tanto
bajo la quotidiana la luz
se filtra la espera.

Agüecada violencia. 
Sorda y tensa: Ciega.

Sexo

Su lengua habla

un idioma.

Su cuerpo late

revolución.