Escenas de un matrimonio

- Te libero.
- ¿Dónde está el truco?
- No hay truco.
- Siempre hay truco.

El truco se revelará cuando perdáis la magia.

A mi manera - A mi manera (My Way) Frank Sinatra (Versión libre)

El final de la primera parte se acerca ya.
Lo afrontaré serenamente.
Yo he sido así y así os lo explicaré sinceramente.

Viví la inmensidad,
sin conocer jamás fronteras.
Jugué y volé, sin descansar y lo hice a mi manera.

Acaricié algunas flores pero
solo conocí y viví un amor
que para mí fuera importante.

Disfrutamos y formamos una familia
no más que otro cualquiera.
Pero todo lo hicimos a nuestra manera.

Tal vez lloramos, tal vez reímos.
Tal vez ganamos o tal vez perdimos.
Pero estoy seguro de que nos amamos.

Que si lloré también amé.
Quizás también dudé
cuando yo más me divertía a escondidas.

Quizás desprecié,
quizás no cuidé
aquello que no comprendía.

Hoy sé que para vivir feliz tenemos 
que enfrentarnos al ser que somos.
Y así lograremos quizás vivir, a nuestra manera.

No hay que fingir, no hay que mentir.
¡Podemos llegar hasta el final, a nuestra manera!
Sí, a nuestra manera.

Oda a la mujer espantapájaros

Qué hermosas son las mujeres cuando se corren y vuelan. No hay nada más fascinante que ver el placer recorrer sus cuerpos, convulsionándolos de pies a cabeza. Es como si cada célula, cada átomo de su ser se despertara con el espasmo, vibrando al unísono con la energía que las atraviesa. Es un espectáculo divino, un regalo para los sentidos.

La antropología orgásmica femenina es una rama de las ciencias sociales que estudia precisamente esto, el orgasmo femenino y sus múltiples manifestaciones. A través de ella, podemos comprender mejor la complejidad de la sexualidad femenina, sus tabúes, sus represiones, sus liberaciones. Nos ayuda a entender que la mujer es mucho más que un cuerpo, que su placer es sagrado y que su voz debe ser escuchada.

Si hay un ámbito en el que el cambio es urgente y necesario, es en el terreno de la sexualidad. La mujer ha sido sometida a una doble moral, una moral que permite al hombre disfrutar de su sexualidad mientras la mujer es vista como un objeto pasivo y sin voz. Pero esto está cambiando y cada vez son más las mujeres que reivindican su derecho al placer, que se liberan de las ataduras que las oprimían y que se erigen como sujetos sexuales activos y autónomos.

La mujer espantapájaros espanta el miedo y la ignorancia, y despierta la conciencia y el deseo. Es un ser libre y auténtico que se atreve a explorar los límites de su cuerpo y su mente. Es una diosa que se eleva sobre las sombras del pasado y nos acompaña hacia la luz y la esperanza.

Por eso, hoy quiero hacer una oda a la mujer. Quiero gritar al mundo que el orgasmo femenino es un derecho sagrado, una experiencia divina que debe ser respetada y celebrada. Y quiero invitar a todos a sumarse a esta lucha por la igualdad sexual, por una sociedad en la que la mujer y el hombre sean iguales en derechos y en placer.

Espantapájaros femeninos, que vuestra belleza siga espantando el miedo y la ignorancia. Que vuestro orgasmo sea la luz que ilumine el camino hacia un presente más justo y más libre.