500 kilómetros

Si pierdo el tren a casa,
volverás a saber que no pensé en ti.
Grita fuerte tu nombre para que despierte a 500 kilómetros.
A 500 kilómetros,
a 500 kilómetros,
a 500 kilómetros,
a 500 kilómetros.
Grita fuerte tu nombre para que despierte a 500 kilómetros.
Ya sabes que puedo ser ese de allí,
o ese otro,
o aquel otro,
o cualquier otro.
Estoy a 500 kilómetros de casa con la ropa sucia, 
durmiendo en el suelo, y he perdido la tarjeta de crédito.
No puedo volver a casa estando así.
He sido el otro,
y aquel otro,
y todos los otros.
No puedo volver a casa estando así.
Si pierdo el tren a casa,
volverás a saber que no pensé en ti.
Grita fuerte tu nombre para que despierte a 500 kilómetros.

Madrid a las 3

En Madrid se cuentan historias,
detalles que nunca se olvidan
que en cada esquina cobran vida,
y en la noche se hacen nuestras.

Alejandra, mujer peruana,
morena y llena de pasión,
temblaba excitada,
sus besos, camino bendito.

En un lavabo, sin más plan,
Bella y yo nos cruzamos,
y tras miradas cruzadas
los dos números que marcaremos.

Con Lorena, al fin, aprendí
que en cada baile se esconden secretos,
y que, a veces, todo es perfecto:
Hay besos que resucitan a un muerto.

Madrid, ciudad de mil historias,
que en cada esquina se renuevan,
noches locas que nos mueven,
y nos invitan a buscar la gloria.

Perú

Y pregunté si podía besarla y rió y rió porque en Perú no preguntan. En Perú no preguntan, en Perú besan. 

Y dije, ¿entiendo que sí? Y besé y besó y nos comimos todos los besos que nos cabían en el deseo.