Reguetón n°1

[Male vocal]
[Intro]

[Verse 1]
Te he escrito, 
pero me acerco despacito,
no me quiero precipitar
un error sería fatal.
Tu risa me desarma,
no tengo más demandas,
esto no es un juego,
te prometo que lo que siento 
es algo nuevo.

[Bridge]
Nunca seremos tan jóvenes,
seguiré todas tus órdenes.
Si quieres hago tu maleta, 
para un viaje de ida sin vuelta.
Tu cuerpo junto al mío, 
me siento renacido,
si de verdad esto es el comienzo 
¿Me dejas darte un beso?

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Verse 2]
Te imagino bailando sola,
vestida rojo amapola,
reflejada en el espejo de tu habitación,
con cada paso vibrando este reggaetón.
Tus curvas son poesía, un arte sin final,
si tus ojos me miran, aprendo a bailar.

[Bridge]
Nunca seremos tan jóvenes,
seguiré todas tus órdenes.
Si quieres hago tu maleta, 
para un viaje de ida sin vuelta.
Tu cuerpo junto al mío, 
me siento renacido,
si de verdad esto es el comienzo 
¿Me dejas darte un beso?

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Choir]
Dame solo una señal pa' decirte hola,
mandarte un corazón con ojos que enamoran,
que lo nuestro empiece ya,
sin demora.
Si me dejas entrar,
no te arrepentirás.

[Outro]
Dame solo una señal,
y yo me dejo llevar,
que hoy sea el comienzo
de algo tan intenso 
que no se puede frenar.

[End]

Besos cuánticos

Si es verdad que la realidad no es más que el eco de lo soñado, todo beso que merece ser besado existe primero como una posibilidad que se insinúa en el laberinto de los pensamientos.

Sin embargo, hay besos que, al pensarlos, se desvanecen en una penumbra. Quizás porque la mente no está preparada y teme a la incertidumbre, o porque el subconsciente los detiene por razones que no alcanzamos a comprender.

Por otro lado, hay besos que sí funcionan, como si fueran círculos perfectos trazados al azar en el aire, como si las bocas conocieran un secreto que los cuerpos aún ignoran.

Tú eres el destino de esos besos, el punto final en la arquitectura imposible de mi pensamiento. Nos besamos con una familiaridad que desafía la lógica, como si el tiempo nos hubiera permitido ensayar ese gesto en vidas pasadas, en alguna variante de esta biblioteca infinita de posibilidades.

Aunque, quizás, no sea más que un artificio tejido por el deseo de hacer tangible lo irreal. Tal vez nunca llegue a ocurrir, y esta losa que gravita sobre mi fantasía no sea más que el espejo inevitable del fracaso.

Lo único cierto es que imaginarte no es un acto trivial. Es un deseo que me agita constantemente, como si al pensarme entre tus labios estuviera esculpiendo en piedra un sueño que espero que leas.

Y tal vez, solo tal vez, el acto de imaginarte sea suficiente para que ese beso me suceda, para convocarte a la reunión de nuestras bocas. Porque quizás, solo quizás, sea yo, esta copia que habito, el afortunado que te bese, mientras mis otros yos, en sus otros universos, felices por mí, te siguen soñando.

Pronto

Pronto me lanzaré.
Lo intentaré:
convertir el deseo en realidad.

Lo noto.
Pronto pasará.
Nunca más volveré a ser tan joven como en este instante.