Dicen que la realidad se crea cuando alguien la observa,
pero yo prefiero no mirarla demasiado.
No vaya a ser que todo lo que aún es posible
se convierta en lo de siempre.
Que un beso sea solo un beso.
Que una historia sea solo una historia.
Que el amor sea solo una cosa
de las que se gastan.
Porque lo contrario a vivir no es morir,
es esperarte.
Es aguardar en la esquina de lo que no sucedió,
como un verso que nunca se atrevió a rimar.
Nos pasamos la vida intentando ser perfectos:
el cuerpo perfecto,
el trabajo perfecto,
el amor perfecto.
Nos convencemos de que es suficiente,
pero en las sombras,
el artista que enterramos nos saca a bailar
y nos susurra al oído
que todavía seguimos vivos.
Y dime,
¿hay algo más jodidamente perfecto que la nada?
Quizás tú, pero no creo.
Quizás tú otra vez, pero cómo estar seguro.
Así que aquí estamos, finitos,
coleccionando días,
dejando que lo que no somos
naufrague contra el infinito.