El olvido

El olvido es un recuerdo que finge estar muerto.

En la frontera

En la frontera, dos labios que se abrazan,
como si el amor pudiera romper la geografía.
Pero el amor, lo sades, es solo un pacto efímero
entre dos que fingen no saber demasiado.

En la frontera, un recuerdo es el eco de aquella despedida.
Y más tarde, te aferras herida a un espejo roto.

En la frontera, el destino es un libro
con todas las páginas ya escritas.

En la frontera, besas como quien traduce un idioma desconocido,
sabiendo que te equivocas.

En la frontera, las ciudades están partidas,
las calles no acaban,
y tu sombra se aferra a las farolas.

En la frontera, las derrotas te hacen inmortal.

Y así eres, pero solo en la frontera.

Qué vida ahí fuera

Y es que ya llevo 6 meses
sin tocar a nadie.
6 meses sin oír un gemido
que no venga de mis tripas,
6 meses sin oler un olor
que no sea el sudor de mi propio cuerpo.

6 meses sin dejarme caer en cualquier cama
para olvidar a base de jadeos y cerveza caliente.
6 meses sin esconderme bajo la piel de nadie,
sin fingir que alguien me salva
o que yo salvo a alguien.

¿Y al final tienes lo que querías?
Lo dudo, joder.
Porque tú nunca quisiste nada,
excepto verme roto
y pedirle al karma que hiciera el trabajo sucio.
Porque tú nunca entendiste
que no es que te amara,
es que no te soportaba,
cansado de recordarme por qué me quedaba.

Y es que ya llevo más de 6 meses
sin compartir el plato,
sin hacer el amor,
sin reírme de cualquier mierda
para hacer más civilizada la resaca.

Más de 6 meses
sin oír a la nostalgia hablándome en mis sueños,
sin imaginarme cómo nos hubiera ido si...
Más de 6 meses sin restos tuyos
en la nevera o en el plato de la ducha.

Y qué tranquilo.
Y qué paz.
Y qué vida me espera ahí fuera sin ti.
Aunque a veces me expliques
cómo has cambiado,
qué cosas tan increíbles estás haciendo,
y en qué persona tan maravillosa
te estás convirtiendo.

Y es que ya llevo más de 6 meses,
6 meses sin bajar la voz,
6 meses sin hacer equilibrios
entre quedarme
y hacerles daño.

Y es que ya llevo 6 meses
sin odiarme por elegirte con 20 años.
Y, por primera vez,
en mucho tiempo,
en esta casa no hay fantasmas.
Solo yo, más que suficiente.