En la frontera, dos labios que se abrazan,
como si el amor pudiera romper la geografía.
Pero el amor, lo sades, es solo un pacto efímero
entre dos que fingen no saber demasiado.
En la frontera, un recuerdo es el eco de aquella despedida.
Y más tarde, te aferras herida a un espejo roto.
En la frontera, el destino es un libro
con todas las páginas ya escritas.
En la frontera, besas como quien traduce un idioma desconocido,
sabiendo que te equivocas.
En la frontera, las ciudades están partidas,
las calles no acaban,
y tu sombra se aferra a las farolas.
En la frontera, las derrotas te hacen inmortal.
Y así eres, pero solo en la frontera.