También se da la situación de leer siempre el mismo tipo de libros. Eso ayuda a que la elección tenga más probabilidades de ser buena.
Otras veces, no conoces el libro, pero paseando tu mirada por la estantería, te enamoras de su portada, de su textura, de su olor y, aunque a veces ya está usado, te lo llevas y lo devoras en una noche.
Me han contado también que, a veces, el libro ya lo tienes en casa y, por alguna extraña razón, nunca le has prestado atención. Quizás has preferido leerte otros antes; quizás creías que no te gustaría, pero resulta que le das una oportunidad, y te encanta.
A veces, se trata de una novedad que has estado esperando durante meses. La emoción y las expectativas son altas y, cuando finalmente comienzas a leerlo, te decepciona. En otras situaciones, también es parecido a leerte una saga. Puede que con cada nuevo libro estés más enganchado todavía y no quieras que se acabe. Pero también puede ser que no llegues hasta el final, cada nuevo libro era peor que el anterior.
En otros casos, es como encontrar un libro en una biblioteca antigua, escondido entre miles de títulos. No conoces el título, pero una vez que empiezas, sientes que lo han escrito pensando en ti. Mejora tu vida, te hace mejor persona, porque te abre la mente y enriquece tu vida de maneras que nunca imaginaste. Hay libros que te cambian la vida.
También está la experiencia de reencontrarse con un libro que leíste hace años. Redescubres capítulos olvidados y ves la historia desde una perspectiva más madura, encontrando nuevos significados y apreciando aspectos que antes pasaste por alto. Por el contrario, se dan casos donde el libro te defrauda enormemente, ya que tú has cambiado, pero él no.
Y, claro está, están esos libros que, a pesar de ser bestsellers y leídos por muchos, simplemente no van contigo. El libro está bien y tú también; simplemente es una cuestión de gustos y afinidades personales.
Y no sé si también os pasa a vosotras, o solo a mí, pero siempre he tenido la sensación de que mi libro favorito, aquel que tendré siempre en mi mesita de noche y me acompañará en mis viajes, todavía no lo he leído.
Pero, cada vez tengo más claro, que ese pensamiento es un error. Prefiero abrazar la idea de que mi "libro favorito" podría ser una compilación de todas las historias que conozco, algunas bellas, otras tristes, pero ricas porque embellecen mi experiencia. En lugar de buscar ese libro que los supere a todos, puedo disfrutar de la diversidad de cada uno de ellos; cada lectura añade una página única a la narrativa de mi vida. Así, mi libro favorito no es uno que aún no he leído, sino el conjunto de todas mis lecturas, tejidas juntas en la maravillosa historia de mi vida.