¡Viva María la Tabernera!

(Estrofa 1) 

Hoy celebramos con alegría,
Los noventa años de María,
Con su sonrisa ilumina el día,
Es el tesoro de nuestra familia.

(Estribillo) 

¡Viva María, viva su historia!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con seis hijos, trece nietos y veinte bisnietos en memoria,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

(Estrofa 2) 

Desde Monte Dorado en Jerez llegó,
Como “María la Tabernera” el corazón nos robó,
Su vestido de novia blanco no era,
Pero su amor por Pepe a todos supera.

(Estribillo) ¡Viva María, viva su gloria!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con sus aventuras en la memoria,
¡A María la Tabernera vamos a cantar!

(Puente) 

A los quince años a Pepe conoció,
Él con veinte su mundo cambió,
A escondidas se veían, soñaban,
Mientras su madre los garbanzos remojaba.

(Estrofa 3) 

El veintidós de septiembre, fecha especial,
Cumpleaños y boda en un día sin igual,
Desde mil novecientos cincuenta y cuatro juntos caminaron,
Hasta que en dos mil diez a Pepe honraron.

(Estribillo) 

¡Viva María, viva su historia!
Reina y alma de nuestro hogar,
Con su amor eterno en la memoria,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

(Puente 2) 

Su madre la seguía a cada baile,
Pero el amor hallaba siempre un aire,
Con picardía y mucha pasión,
Forjaron juntos una gran unión.

(Estribillo Final) 

¡Viva María, viva su vida entera!
Reina y alma de nuestro hogar,
Noventa años de una historia sincera,
¡A María la Tabernera vamos a celebrar!

Utopía

- ¿Qué deseas?
- ¿De verdad quieres saberlo?
- Sí.
- Lo que deseo está allí a lo lejos y nunca lo alcanzaré. Es imposible.
- Y entonces, ¿por qué lo deseas?
- Para estar en movimiento.

Desvelado

Me he desvelado. No puedo dormir. ¿Sigues despierta? Sí, los ruidos de la calle son un galope frenético en mis oídos. ¿Por qué no duermes? ¿En qué se distrae tu pensamiento? En tus senos perfectos, islas de café tostado, con pezones como botones de ébano. En tu piel, tersa y morena, un abrigo que el otoño ya quisiera. En tus piernas, interminables como flamencos comiendo bajo una cascada desnuda. Y esa fiebre no me deja dormir. Ojalá pudiera estar ahí, para remediar tu insomnio. Ojalá tenerte aquí, a mi lado, como dos libros que se besan en la estantería. Y después, debajo y encima, como una tarta de chocolate derritiéndose al sol, capa tras capa, hasta desmayarme en un dulce sueño.