- ¿Dónde lo tiene?
- Por aquí. Sígame.
Cazador e investigador entraron en un salón grande con una pequeña jaula en el centro.
- ¿Está dentro de esa pequeña jaula?
- Sí, ahora verá lo hermoso que es.
El cazador levantó la fina tela que envolvía la jaula.
- Aquí lo tiene. ¿Cuántos ha visto con ese plumaje tan bello? Cuando lo oiga cantar llorará de la emocion.
- La verdad es que no me esperaba que estuviera en este estado. Es lamentable la condición de su plumaje.
- ¿Qué quiere decir? Su plumaje todavía brilla como el primer día.
El investigador revisó una vez más el pájaro.
- Definitivamente este pájaro se encuentra en un estado lamentable. Le falta plumaje y el poco que tiene está sucio, sin brillo.
- ¡No sé qué quiere decir! Este pájaro ha tenido los mejores cuidados desde el primer día.
- Me ha comentado que su canto es espectacular. Desde que he entrado en su casa no he podido escucharlo.
- No se imagina cómo le gustará. ¡Es lo más bonito que he escuchado nunca!
- Explíqueme qué cuidados le ha dado.
- Desde su caza lo dejé libre los primeros días. Cantaba melodías increíbles. Pasaron los días y le fui acortando el tiempo y la distancia de sus vuelos. Debe entender usted que un pájaro de estas características ha de estar protegido ante tantas amenazas externas. También le fui cambiando las jaulas por otras de dimensiones más pequeñas. No eran necesarias unas jaulas tan grandes. Además, me ocupaban mucho espacio en mi casa.
Su plumaje siempre lo he limpiado con muy buenos productos. Los más potentes y más caros.
Como ve, siempre ha estado en las mejores condiciones.
- Me temo que ni usted ni el pájaro estan en las mejores condiciones. Deberíamos llevarlo de vuelta a su espacio natural.
- ¡Pero qué dice! ¿No oye su canto exquisito? ¿No le parece fascinante?