No hay ningún camino fácil

eso lo saben bien los ojos de mamá.

Lo siento, todo lo que sigue, no sigue igual

a como lo imagina la niña que fuiste.


La noche está bajo el negro del cielo

las estrellas caminan por la calle

cogidas de la mano del caos efímero.

Somos tan ligeros como el viento.


Lo siguiente será estar atento

para lo que nos prepara el tiempo.

No hay más dolor que el que siento

cuando el humor se ríe de nosotros.


Vuelves a mirarme y preguntarme

si todo irá bien, si nos seremos suficiente.

El único recorrido, tras el entierro, es el legado 

cabalgando en el polvo del viento.


El beso escondido tras el manto de lágrimas

respirará tranquilo el aire fresco de mañana.

No importa. No, no importa lo que nos ocurra hoy

si nos escondemos en el agujero de la eternidad.


Lo siguiente será estar atento

y coger fuerte lo que nos traiga el tiempo.

No hay más dolor que el que siento

cuando el humor se ríe de nosotros.