Pasa cada noche, hay sueños que se divorcian, otros se separan. Otros, más habitualmente, siguen en un largo invierno, fingiendo. Otros se distancian. Otros, menos, se arreglan.
Nosotros no. Nosotros somos espaciales: como una supernova, estallamos en mil pedazos.
Y vosotros, sedientos espectadores, podéis admirar nuestra estrella muerta en el cielo, sin necesidad de telescopios ni artilugios artificiales, allí a lo lejos en una galaxia muy muy lejana, justo donde se amontona toda la basura galáctica.