Cuando

Cuando me olvide de ti,
Cuando mi teléfono olvide tu teléfono,
Cuando mis ojos no lloren en los semáforos,
Cuando vuelvas y yo ya no esté,
Cuando no me recuerdes lo que quiero ovidar,
Cuando este vaso no sepa a ti,
Cuando los niños canten y rían sin parar,
Cuando la luna no te hable,
Cuando lo que escribo no te reconozca,
Cuando la noche sea larga y tranquila,
Cuando mis manos no tiemblen,
Cuando no haya cuando ni fecha,
Cuando el espejo no te refleje,
Cuando el agua esté limpia,
Cuando la calle sea segura,
Cuando no haya ni remordimientos ni mirada atrás,
Cuando tus canciones no estén,
Cuando ni tú ni yo ni ambos ni nada
Voy a ser muy feliz en cuanto te vayas.

Vientre de pan

Eres como casa,
lágrima de arena alegre,
cama, oxígeno, y puente
al viento fresco de octubre.

Eres como casa,
cobijo, cueva, refugio y alimento.
Un giro de tuerca más 
en este jardín loco de cristal.

Eres como casa 
si me abrazas y no me dejas, 
con confianza y fuerza,
en tus labios y cuerpo, en tu vientre de pan.

Palabras mágicas

Renuncié a escribir por ella,
por el bienestar y clima familiar.
Por su salud mental en detrimento de la mía,
porque en el hogar 
el arte sin postureo es ruina, 
y prefería, mucho antes, quedarme, 
- 20 años no es nada - 
huérfano en la rutina.

Pero, al final del final, cuando todo se tuerce
la verdad siempre emerge,
en este final de luz que no de muerte.
Cuando todavía 
queda tiempo y vida,
ganas de tener ganas, y energías limpias,
lo real asoma 
sin oscuridad ni esquinas.

Es entonces cuando estallan 
todas esas situaciones y emociones, 
y los espectadores alucinan 
de la vida hasta ahora escondida, 
y leen con interés 
tu obra y milagros
vestida en lo único que importa y destaco:
las palabras mágicas que son poesía.