por el bienestar y clima familiar.
Por su salud mental en detrimento de la mía,
porque en el hogar
el arte sin postureo es ruina,
y prefería, mucho antes, quedarme,
- 20 años no es nada -
huérfano en la rutina.
Pero, al final del final, cuando todo se tuerce
la verdad siempre emerge,
en este final de luz que no de muerte.
Cuando todavía
queda tiempo y vida,
ganas de tener ganas, y energías limpias,
lo real asoma
sin oscuridad ni esquinas.
Es entonces cuando estallan
todas esas situaciones y emociones,
y los espectadores alucinan
de la vida hasta ahora escondida,
y leen con interés
tu obra y milagros
vestida en lo único que importa y destaco:
las palabras mágicas que son poesía.