que he llegado
a la cumbre de mi indiferencia
por ti.
No hay más vértigo que a tu lado,
te veo pequeña, pequeña,
y aunque me gritas, te desgañitas
ya no te escucho.
Pero ya me conoces,
aquí no me quedo, movimiento,
como el montañero no se detiene
al llegar a la cima.
Y ya te puedes imaginar,
tu foto la apilaré con las otras fotos
en mi diario de aventuras,
una importante, sí, pero una más.