Es terapia

Esto no es poesía, es terapia.
Como el que corre bajo la lluvia
para camuflar las lágrimas con el agua.
Como el que se esconde del duelo y fuma a escondidas.

Escribo para cambiarme,
con necesidad,
la parte de mí que aún no se ha perdonado.

Sin alegría.
A la alegría no la quiero encerrar
en un verso y esconderla debajo de la cama.

Porque hay días en los que escribir es la única puerta abierta.

Muérdeme

Muérdeme.
Muérdeme la duda,
el ego,
la noche.

Muérdeme el miedo
y la boca.

Muérdeme el rincón donde me escondo.
Muérdeme lento,
sin permiso.

Muérdeme el verso.
Ese donde te pienso.

Que a veces el amor
también entra por la herida.

Desayuno caníbal

Con ganas de que me quites
las telarañas del paladar.
De que me devuelvas el sabor,
la saliva, el vértigo.
De que me beses con hambre.
De que me arranques el bostezo
y me devuelvas el verbo: gemir.

No pido flores, ni promesas.
Solo un beso hambriento,
una lengua traviesa, una cama deshecha,
un desayuno caníbal
de piel y alma.