Como el que corre bajo la lluvia
para camuflar las lágrimas con el agua.
Como el que se esconde del duelo y fuma a escondidas.
Escribo para cambiarme,
con necesidad,
la parte de mí que aún no se ha perdonado.
Sin alegría.
A la alegría no la quiero encerrar
en un verso y esconderla debajo de la cama.
Porque hay días en los que escribir es la única puerta abierta.