Con su droga fumada, con su medio-yonki/medio-colega,
su autobús L8, su pili caducada,
su vuelva usted si puede, su sálvese quien pueda.
Su partidita de buti, su fulanita ucraniana.
Con su todo es ahora, con su nada es eterno,
con su verbena y su maquina, con su skin y su mafia,
aunque muera el verano y tenga prisa el invierno
la primavera sabe que la espero en Balafia.
Con su Castellano en clase de catalán, con su EGB,
su Coscuyuela, su Mora, su Esperanza y su Mitjans.
Con su cruce mortal, con su “campo el guas”,
su xamuski, su Jonny y su Nani XicoWaner.
Con su bote de olivas, con su Mortal kombat,
sus mentiras piadosas, sus entrenadores de barra de bar,
su cepo y su sordo, su cekia, sus salamandras y sus tirachinas,
sus gomas del plus, su zombi de madrugada,
su caza de murciélagos y los 100 punyets.
Con su poli, con su alemana y su fusilamiento,
con su gol a gol a 10 goles, con su policía saltando la valla,
con sus vecinos y el 091, con su marro y su lima.
Con sus tardes ISS PRO, con su octavio Argentino,
con su Batistuta, con su Bogsic, con su Petit y su Zidane.
Con su "no te invito en un mes" y su 4-3-3.
Con el patio, con su Eloy y su Juanjo,
con sus pelotas embarcadas, con el baby y sus historias de miedo,
con su sr. Pons, con el Pakito, con la vero y su Perro gipsy,
con el Átor y el Rocky, con su play, su súper, su mega-drive y su atari.
Con sus amigos y con sus eufemismos.
Con su Gómez tranquilo, con su Míguel diplomático, con su Pinzamek listillo,
con su Efe soñador, su Gonza sensible, su Raúl honesto,
su Figue, su Manuel, su Javi, su Caítos alocado, con su Toro, su Gladis,
con su Pedrito y con su etc…
Con su colegio ladrillo, con su casa Xina, su santo y su delegado,
su fútbol, su botellón, sus noches de verano, su extranjero Colombiano,
su sputnik cerrado, sus abuelitos al sol.
Con sus ladrones con xupete, su amistad y su pelea,
su 22 de agosto, su torneo de futbo sala.
A mitad de camino entre el infierno y el cielo...
yo me bajo en el mercado, yo me quedo en Balafia.
Aunque la noche delire como un pájaro en llamas,
aunque no dé a la gloria la Plaza Europa,
aunque la maja desnuda sea una vecina,
aunque la maja vestida no quiera jugar,
"la Casa Blanca", la cárcel del bar “El parque”,
su primer porro, su penúltimo cubata,
aún sueña aquel niño que soñó que escribía,
corazón, mis amigos, no me dejeis así...
sus grandes y sus pequeños, sus canicas en catalán y su beisbol,
sus canastas con macetas y su pared de frontón,
con su "viva la alegría" y con su “murió mientras vivía",
su cementerio de borrachos, su banda del patio.
He llorado en la playa, me he perdido en la montaña,
he crecido a su sombra, he sido un capullo en el Brownie,
las peleas me atormentan, su nombre me mata,
pero siempre hay un recuerdo que pasa en Balafia.
Pero siempre hay un amigo que envejece en Balafia,
pero siempre hay un coche que derrapa en Balafia,
pero siempre hay un canuto que se enciende en Balafia,
pero siempre hay un loco que se consuma en Balafia,
pero siempre hubo un sueño que despertó en Balafia,
pero siempre hay un autobús que regresa a Balafia.
Duckling
Balafia