La sangre me arde al imaginarte girando la esquina
cogida de la mano de un sudoroso deseo que besas
mientras te digo haz conmigo lo que quieras, mañana Dios dirá.
Sé que lo que quieres es que enloquezca hoy por una de tus fantasías
y por eso te ofrezco mi mejor versión para que la maltrates,
pero te aseguro que puedes pasartelo aún mejor
si me limito a mirar como destrozas la peor.

Muéstrate lo más valiente posible ante los ojos que quieras conquistar,
olvídate de las tonterías que pueda recitar tu conciencia al acostarte,
que más dará lo que te diga cuando puedes servirte una carne diferente cada noche en el banquete que ofrece la luna, justo antes de que los buitres tiren piedrecitas a todas aquellas ventanas que con sus alas no logran alcanzar, y los canallas aún se excusan diciendo que la noche no puede dejar jamás camas vacías o almas sin conquistar.

Cuando nos inventamos excusas para salvar un corazón
estamos pidiendo a gritos que reconstruyan el nuestro.

No me mientas más o no me digas la verdad, haz lo que quieras, pero impide que se agote el apetito de la pasión que crea mi imagen idealizada, si sigo siendo por mucho más tiempo el objetivo de la ambición de tus caprichos, corro el riesgo de acabar perdido en cualquier baúl viejo junto a una muñeca olvidada o un peine roto.

Enséñame a taparme los ojos y a dejar de aullarle a la flor prometida
que aún sin espinas es capaz de desinflarme el corazón de promesas dejando rutinas y desencantos para que conviva con ellos el resto de mi vida.
Así que, por favor, si al fin te decides, agárrame de la entrepierna
y llévame lejos, tan lejos que la pasión sólo pueda pagar el billete de ida.


Cuando intentamos adornar la vida de otra persona
nunca nos olvidaremos de bordar en oro nuestras iniciales sobre su piel
sin embargo, es fácil olvidar el nombre de quien las tendrá que padecer.

Busquemos la imperfección juntos
la perfección absoluta la dejaremos
entre los espacios en blanco del papel,
nunca me atreví a ensuciar la verdad
con la estupidez innata que muere siempre al nacer.


Woman 2:17