La contra

"...durante mi juventud el tedio fue una auténtica enfermedad para mí. Pensaba que el amor me salvaría, per los hombres se me marchitaban en seguida. Hasta que encontré uno que no se marchitaba, que resistió a mi escrutinio y me enseñó a salir del tedio."

"El tedio es una enfermedad muy contemporánea y occidental.
Es la más terrible. Pese a que es una enfermedad de ociosos y de privilegiados, yo prefeiro mil veces una enfermedad física: las amenazas a nuestra vida nos hacen fuertes, nos dan energía porque nos permiten luchar. Mientras que el tedio (semilla de la depresión y del suicidio) no nos da nada ni nos deja dar, nos quita todo, es un túnel sin fin."

"Es peligroso pensar que el amor de otro nos puede sacar del tedio.
El amor es un lujo de nuestra sociedad. Y para las mujeres, más aún: porque somos mucho más autosuficientes que los hombres. Por ello cada vez más veo a mi alrededor que las mujeres estamos a la búsqueda de una persona divertida, enriquecedora, que sacie nuestra curiosidad inagotable...Esto es un lujo, y por tanto perscindible. Por eso hay tantas mujeres que prescinden de los hombres."

"¿De qué cree que podemos prescindir?
Del afecto para nuestra gente ni podemos ni debemos prescindir. Y amabilidad para el resto: nada de querer a todo el mundo, eso es una gilipollez, pero sería de agradecer que nos tratáramos con más delicadeza."

Extracto de la entrevista a Imma Monsó. La vanguardia.