Una mancha sobre nuestra ropa
limpia como nuestras lenguas
un pájaro lo cuenta todo
desde la solitaria rama
que se ve a través de mi única ventana

Creo que estuviste ayer haciendo el amor
con un caradura
que se cruzó contigo
un poco más tarde de medianoche
un pendejo
de medio pelo
enamorado de Sabina
torturado por el conformismo
digno de una segunda oportunidad
que se quedó con las ganas suficientes
como para querer volverte a ver.

Te quiso hacer sentir bien
te quiso satisfacer
un viernes por la noche
no hay mejor plan
que meterse en un lavabo de pub
con la sangre hirviendo
la espalda contra la pared
entre manos que repican la puerta
pidiendo si se puede entrar
tú pides silencio
medio desnuda
mientras él mira tu cuerpo
es imposible la pasión no es muda
y tú
sabes que él se quedó
con ganas de volverte a ver.

Más tarde
depués de comprar protección
esconder el coche
y con el fogón aún a toda potencia
la manos vuelven a acariciar piel
y los gemidos empiezan a recorrer
vuestros oídos
él sonríe mientras te observa
contra las olas del mar
y le llamas Casanova
sabes que se quedó con más ganas
suficientes para volverte a ver.

Al amanecer os despedís
y te vas extrañada
la noche ha sido diferente
a como la esperabas
porque él se quedó con ganas
de volverte a ver.


Mi última intimidad