es la del cambio inconcluso del mercurio.
El buitre parricida observando un plato
de pescado:
frío bajo cero al mediodía en el comedor,
y vasos de plástico a medianoche que refuerzan
mi autoestima:
calor redentor de mil grados en centilitros
y después, amaneciendo y anocheciendo, cero grados
que sostienen los pilares de mi transición.
Cero grados