sobre el infierno letal y
la primavera espléndida,
trabajando palabras
románticas y
rimas consonantes.
Los demás vistieron al miedo
de nada, contrayendo todas
sus acciones.
Preguntadles dónde olvidaron
la llave de la habitación
de los trastos viejos.
Los días de hoy ya no
regalan minutos,
se ha de escribir cuando
se detiene el tiempo en la noche:
la voz evoca a la muerte
entre silencios de libertad.
La voz