Te conocí una noche negra,
mis pies borrachos recorrían la discoteca
y mis ojos ya habían dejado de buscar
entre la masa de caras repetidas
que hace algún tiempo
ya me dejaron de interesar.

El chimpancé de la puerta vip
me dejó pasar, debió ser porque al entrar
cayeron algunos céntimos de mi bolsillo roto,
él los cogió con el sigilo propio de los simios
y gritó: "Ésto es una señal", mientras esnifaba
el medicamento que el camarero le vendió al llegar.


Bueno, estoy de suerte, pensé.
Ahora sólo me queda disfrazarme
de superficialidad y vomitar con tono
las canciones de los cuarenta principales
mientras procuro torear los maniquís de la sala
sin ningún propósito concreto.

Te recuerdo como si fuera ayer:
Una mujer hermosa que se plantó
delante mío y yo sorprendido
quise corresponder tanta belleza,
quizás con una conversación
que te hiciera sentir viva.

Esta vez no se trataba
de pupilas azules ni de sexo exprés,
aunque, mentiría si juro
que no hubiese dado mi lado derecho
por rozar tus labios
con mi boca plebeya.

Natalia bonita,
cabalgas belleza, bella.
Personificas el ideal
de la primera impresión.
Natalia radiante,
sueño de madrugada.

Mientras me hablabas
pensaba en las demás,
todas esas camareras chulas
que se excitan pero no sudan;
que se definen en los escotes
todas las noches negras.

Decidí volverte loca de sinceridad
para así, quizás, dejar una huella
en tu recuerdo que almenos
no olvidara mi nombre cuando por antojos
del destino nos volviéramos a ver
en esta ciudad pañuelo.

Sin duda me ayudó el cóctel molotov
que algunos minutos antes
me había bebida entre hipocresía
con alguna camarera impía,
hablo de las que hipotecan su futuro
a las pupilas hambrientas de los hombres maduros.

El reloj dejó de trabajar
y forcé las puertas de tu cielo
cuando, una detrás de otra,
vertí sobre ti todas mis indignaciones
con el mundo que seguramente representas
pero que como todos he llegado a anhelar.

"...tengo un reproche que hacerte:
eres tan simpática como maldita
por no representar el papel chulesco
que protagonizan las que están
por debajo tuyo. No es justo,
debería poder amontonarte con las demás"

Natalia bonita,
cabalgas belleza, bella.
Personificas el ideal
de la primera impresión.
Natalia radiante,
sueño de madrugada.

Ahora que ya sólo busco una conversación
que me vuelva a enamorar,
apareces tú y me das lo que ya no buscaba.
Te condeno a vagar por mi mente
el resto de mis días;
te condeno a saludarme cada noche.

Por dignidad serás inalcanzable
y me conformaré con sonreírte
mientras tu "James dean", jefe de todo,
no me considere, lógicamente,
un digno rival; un motivo
aparente para peinarse, la misma noche, más de una vez.


Oda a Natalia