A tomar viento sin tus
alas. Qué díficil...

Vete, ya cierro yo la
puerta; y las maletas se fueron repletas de alcohol...

Sueño al instante de
irme, y enloquezco solo, y arresto el reloj...

A las cero
horas vuelvo a escribir durmiendo entre gritos patriarcales
y aplausos tímidos...

A los cero
minutos una contradicción que no hecha lágrimas
y se retuerce contra mí.

A los cero
segundos el perfume de tus sentidos
y mi gloria en bolsitas
pequeñas que infusioné en tu modorra.


00:00 h.