me buscaba entre los sueños
de la gran noche anterior.
A mi lado un mujer mayor
con su bolso pequeño
me explicaba la situación:
-Sí, cojo habitualmente este tren
y es la primera vez
que llega con tanto retraso.
Como ésto va para largo
me siento con la nuca
doblada contra la pared.
La noche fue larga en el Razz,
la mañana fue apasionada
en aquella casa perdida
en el mapa de Barcelona.
Muevo a la derecha el hocico
y la mujer lee un libro
de edición antigua y título raro;
pronto acabaré el de Saramago.
Recibo un sms que me despierta:
"Yo también me lo he pasado genial.
Mira en las monedas de tu cartera"
Con descuidada velocidad
descubro un post-tip amarillo
donde hay escrito en letra redonda:
"Por si no te acuerdas: opposite@..
y por si lo quieres: 65842.."
Sin duda no me olvidaré de tu pisillo
cuando vuelva a Barcelona.
De repente la mujer se levanta espantada,
parece que una hora después
se ha dignido a aparecer el Cataluña Exprés.
Sentado frente a un niña payasita
y su madre con pintas de muy Rokera
el viaje de casi tres horas se acorta
entre sonrisas y conversaciones encriptadas
de un chico de al lado y un amigo
que hablan del robo de plantas de Marihuana
mientras se pasan fotos de sus plantitas
y pienso que no nos vendría mal
un poquito de esa risa como medicina, claro.
A las 23:00 de la noche
treinta horas después
un gran amigo me recoge
y le cuento que fue bien;
que la noche empezó
cuando salió el sol
y ellos ya estaban de vuelta.
Necesito, sin retraso, una aspirina.
Con retraso