¡No ha nacido la mujer
que me robe una costilla!
Sin dudar se la ofrecía.
- Segundo acto -
¡Jugué y reí con niños
que doblegaron mis rodillas!
Las lágrimas curaron mis mejillas.
- Crítica -
Tan falso,
tan impuesto,
de espaldas y sin contratiempos
si la noche de antes
concilió alguna verdad.
Hoy ha vuelto al teatro:
ayer la cama no le soportó.
Puro teatro