Tú despertarás el cuerpo que duerne
volviendo loco cada nervio que lo puebla.
Tú renovarás el sudor que oxida
la piel en las noches de luna roja.
!A mí no me habían deseado
hasta que apareciste tú¡

y el otro lo sabe,
te pido que no te muevas y no hables
o evocarás al que come de noche;
a ese hermano que espera odiarte pronto.


Una noche como la de ayer